CANTO POR LA IGUALDAD

Te veo mientras friego, detrás de mi, coloreando en tu cuaderno. Te miro, me sonríes, y tu sonrisa de niña ilumina la habitación. Tu risa es fresca, visual, tiene forma. Tu risa transporta ecos de igualdad.

Te escucho mientras recojo la ropa del tendedero, bailando y cantando canciones inventadas de nuevos mundos, donde el nuestro, obsoleto y retrógrado, no tiene espacio.

Te huelo mientras seco tu pelo tras el baño. Hueles a jazmín y esperanzas, a jabón e igualdad, olores químicos, reacciones físicas en un espacio exterior de sueños. Tu pelo huele a futuro.

Te siento y te abrazo, cuando buscas entre mis brazos consuelo a tu tristeza. Tus lágrimas saben a sal y a mar, a viajes a otras tierras. Tus ojos cuentan una sabiduría instintiva, primitiva, pronta a ser olvidada.

Te toco y acaricio tu piel mientras jugamos, piel llena de escamas de experiencias pasadas, portadora de las vidas de tu madre, tus abuelas,  bisabuelas, tatarabuelas. Tantas y tantas mujeres que, antes que yo, lucharon por ti.

Ni los cinco sentidos más intensos de este mundo lograrán que este minúsculo padre asustado pierda el miedo.

Ni los cinco sentidos más terrenales conseguirán que me detenga.

Y vas creciendo, caminando en el mundo de hoy hacia un mundo desconocido en el que yo no estaré.

¿Cómo prepararte para lo que aún no sé?

Que las poderosas Diosas olvidadas de otros tiempos me guíen.

#historiasporlaigualdad

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