CARTA A MI HIJA: TU CUERPO ES SOLO TUYO

Tu cuerpo es precioso. Así como es, precioso en cada cicatriz y en cada curva, en cada vello y en cada lunar. Es bello ya tan sólo por ser el continente, en este mundo, de tu alma y tu esencia.

Tu cuerpo, así como es ahora, pequeño y frágil, es sagrado. Y es tuyo.

Nadie tiene derecho a tocarlo, sino es con tu permiso primero.

No importa quien sea, conocido o desconocido. Ni lo que pretendan: un beso, una caricia, un abrazo, un sencillo roce…si tan sólo notas que una diminuta espora de tu piel se resiste: detente, dí no, apártate. Porque tu cuerpo es sólo tuyo.

Amparados en su cercanía, su altura, su estatus o su edad, querrán hacerte creer que tienen derecho…pero no será así. Porque tu cuerpo es el templo sagrado que sólo te pertenece a ti, y que lo demás miramos desde fuera, en la distancia.

No serán tus deseos o necesidades los que estarán en juego, sino los de los demás. Tú eres fuerte, alta. Tanto o más que la montaña más elevada. Sólo dí no.

No sientas culpa por ello. Nunca sientas culpa ni remordimientos, aún cuando te etiqueten de lo que no eres. Aún cuando inicien el sutil chantaje emocional con el que conseguir su ansiado premio. Si un milímetro de tu ser se retrae, dí no. Porque tu cuerpo es sólo tuyo.

Y cuando, indecisa, muestres cierta timidez o disconformidad, ellos expresarán enfado, o quizas tristeza, como armas arrojadizas para llegar al tesoro de tu alma.

Podrás ser etiquetada: niña seca, chica arisca, niña palo…o quizá intenten conseguir el beso a la fuerza, riéndose de tu enfado y de tu decisión.

Por el camino, les importará poco que tú dudases, o que no te apeteciese. Pero recuerda: tu cuerpo es sólo tuyo. Detente, dí no, apártate. Busca ayuda si es necesario, porque no estas sola.

Yo prometo defender tu decisión, respetarte siempre, incluso si es a mí a quién dices No.

Pero, hija mía, y esta es la lección que quiero dejarte: tu cuerpo es sólo tuyo.

Ahora, hoy, en este presente, ese cuerpo pequeño y precioso es sólo tuyo. No es de nadie más. Cuídalo, riégalo, nútrelo de experiencias y de vida.

Para que mañana, tu cuerpo grande y fuerte de mujer siga siendo tuyo. Para que mañana, seas una mujer que sepa defenderlo, amarlo, respetarlo y entregarlo unicamente a quien tú elijas.

#niunbesoalafuerza

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