Por qué mis hijas no tienen Rabietas

En español decimos rabietas, pataletas o berrinches. en italiano capricci, tantrums en inglés, crises de colère en francés…Pareciere que casi todos los idiomas tienen una palabra clave para designar los enfados monumentales, llamémosles así, de los niños. Casi todas las culturas tienen un termino que los señala y diferencia claramente del enfado de los demás seres humanos.

Pero, ¿qué es realmente una Rabieta y que entendemos la sociedad con esta palabra? Por pura curiosidad, acabo de mirar lo que dice el Diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua) al respecto y la define como:

Rabieta: 1. f. coloq. Impaciencia, enfado o enojo grande, especialmente cuando se toma por leve motivo y dura poco.

Resulta curioso, no encuentro ningún apartado que designe las Rabietas como específicas de la infancia. Entonces, según la RAE, lo que yo he tenido esta mañana, cuando he estallado porque nadie estaba listo y llegábamos tarde a colegios y trabajo,  ha sido una Rabieta. Pero nadie lo pensará de mí o se le ocurrirá decir: “¡Vaya ´Rabieta que está teniendo!”.

Cuando hace poco mostré enfado delante de unas personas, no recuerdo que nadie dijera: “Mira que caprichosa, que rabieta”.  Al contrario, se mostraron preocupadas y comprensivas.

A nadie se le ocurrirá pensar que yo tengo Rabietas porque, vaya la paradoja, los adultos tenemos enfados, y siempre están aparentemente justificados y permitidos, bajo nuestro punto de vista, baste aclarar.

Cuando mi hija mayor se enfada, he podido escuchar frases de la gente como: “¡Qué caprichosa!”, “Vaya, otra rabieta”, “No, no se llora ni se grita por eso”.

Mientras mi enfado es aceptado y normal, el suyo no está permitido ni justificado. Por lo visto se nos permite tener enfados monumentales al llegar a la etapa adulta, pero debemos reprimirlos en la niñez,

¿ alguien más ve la incoherencia por aquí?

Los adultos tenemos enfados. Los niños tienen rabietas….¿En qué momento establecimos la separación entre la adultez y la infancia de la que, al fin y al cabo, es la misma emoción para todos: la irá o enfado?

Resulta curioso también que cuando es mi hija pequeña la que tiene un enfado, que tiene 16 meses , los comentarios son más sutiles, pero van en la misma línea: “Vaya carácter que tiene”, “Ésta los tiene bien puestos”…. Aceptamos cada vez menos y cada vez a más temprana edad los enfados de los pequeños.

¿Por qué no aceptamos el enfado en los niños? Primero porque nos incomoda una situación que no sabemos bien como manejar, en especial si está teniendo lugar en público.  A la mayoría, en casa y en la escuela, no nos enseñaron a manejar las emociones “negativas”, sino a reprimirlas.  La segunda razón es porque, en estos días, por desgracia, estamos demasiado ocupados, estresados y atareados como  para dedicarle el tiempo que una situación y una emoción potente como el enfado necesitan.

Queremos niños felices, que se muestren siempre contentos con las decisiones que nosotros elegimos para ellos. Y todo lo que se salga  de ese patrón (enfado, tristeza, ira, rabia, egoísmo, celos, envidia…) nos descuadra e incomoda.

La niñez, especialmente de los 0 a los 6 años, es la etapa en la que interiorizamos todo lo que sucede a nuestro alrededor. Somos esponjas puras, siempre atentos. Es el período en el que más necesitamos expresar nuestras emociones como motor de aprendizaje.  El niño está aprendiendo en todo momento. Incluido cuando tiene un enfado, está llorando o gritando, el niño está observando cómo es tratado y aprendiendo a su vez cómo se trata a los demás en situaciones similares.

Lo veo con mi hija mayor a diario. Cuando pone en boca suya frases mías, dirigidas a su hermana pequeña.

Así pues he llegado a la conclusión de que mis hijas no tienen rabietas. Yo no tengo rabietas. O en todo caso, si hacemos caso a la definición de la RAE, todos tenemos rabietas en uno u otro momento.

Mis hijas tienen enfados y estallidos, exactamente iguales a los míos. Con el perdón además de que ellas están apenas comenzando a aprender como regular sus emociones, y su cerebro está aún en desarrollo. Yo hace mucho que debería haber aprendido a hacerlo, así que mis estallidos son mucho más discutibles que los suyos.

Cuando alguien en casa tiene un enfado o estalla, se intenta tratarle con aceptación y comprensión, sin importar quien sea. Y el resto le ofrece todo el cariño y amor que desee o necesite.

Cierto es que hacer cambiar a la sociedad para que empiece a utilizar correctamente el termino “Rabieta” es tarea difícil y larga, pero no imposible. Basta empezar con que los padres, abuelos, educadores, etc. aceptemos y acompañemos de forma respetuosa los enfados de nuestros hijos, nietos, alumnos…

Y a veces, todo lo que hace falta es comenzar cambiando una palabra.

img_20160725_224041

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *